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21 de junio de 2008

Conducción responsable?

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través de la Dirección Seguridad Vial y la Unidad de Coordinación de Políticas Públicas de la Juventud, con la colaboración de la Cámara Cervecera y los padres de las víctimas del accidente que sufrieron en Santa Fe alumnos del Colegio Ecos, en 2006, puso en funcionamiento el programa “Conductor Responsable”, por el cual premia a jóvenes conductores que se abstengan de tomar alcohol en locales bailables de la Capital Federal. El programa comienza hoy en La Diosa, de la Costanera Norte, como primera etapa entre distintos locales ya que en breve se extenderá a todas las discotecas durante los fines de semana. Quien resulte elegido entre un grupo que se comprometa a evitar la ingesta, habiendo pasado por el test de alcoholemia, resultará premiado si el resultado es negativo. Toda una monada y así de simple.

Organizaciones especializadas en seguridad vial, concuerdan en que el alcohol es la principal causa de los accidentes de tránsito, señalando que 25 % de ellos se produce durante la madrugada del domingo, en tránsito o al regreso saliendo de los boliches. A pesar de programas como el que CESVI ya puso en funcionamiento, cuyo objeto es concientizar acerca de los peligros de conducir alcoholizado, los controles dan por resultado que casi el 30% de los casos monitoreados corresponde a jóvenes de entre 18 y 30 años. La iniciativa del gobierno invita a la participación voluntaria, ya que en los locales existiría un stand donde podrían anotarse los que deseen participar, seleccionando de cada grupo un conductor responsable. Con la inscripción se entregarán vales para consumir gaseosas y el afortunado abstemio, testeado a la salida, obtendrá entradas gratuitas para los boliches, cines, recitales, partidos de fútbol, etc.; aunque el top de las recompensas lo encabezan teléfonos celulares y otros dispositivos tecno que serían sorteados entre todo un grupo que no haya ingerido alcohol.

Cuando yo era chico supe tener un compañero de escuela que obtenía de sus padres gratificaciones en moneda a cambio de buenas notas. Como en mi caso las notas siempre eran muy buenas, amén de un comportamiento casi franciscano, decidí enriquecerme exigiendo similar demostración, pero solo obtuve una rotunda negativa porque a juicio de mis padres el sacar buenas notas y portarme bien era mi obligación como premio al esfuerzo que realizaban para que tuviera una educación brillante. Aclaro que, de vez en cuando, mi padre solía recompensarme con algún chocolate Milkibar y mamá siempre tenía a mano aquellas botellitas de chocolatada Cindor que me llevaban la vida. Por lo demás, premio, lo que se dice premio, no recuerdo en aquéllos años haber ganado más que el primer puesto en un concurso de dibujo intercolegial, por el que me dieron una mención de honor en un pergamino enmarcado y una palmadita en la cabeza. Las cosas siguieron así en la adolescencia y durante mis estudios secundarios, la única recompensa que obtuve fue que, de una buena vez y por todas, mi madre renunciara a comprarme el uniforme del cole en las tiendas de los turquitos del barrio, desde los catorce años comencé a vestirme en Modart, pasando a ser del grupo de los más chetos del Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.

Tal vez pueda haberme ido por las ramas con estas apreciaciones que entendí necesarias, pero a mi criterio esta iniciativa del gobierno de la ciudad no es más que una burrada de trasnochados. Desde cuándo hay que premiar a alguien por no tomar alcohol, aún se trate de un joven?... En todo caso habrá que imponer severas multas y sanciones extremas por conducir alcoholizado, lo que no se hace. Tal como viene la mano en este país, donde huelga la cultura y el intelecto, y donde se han perdido los valores y el aprecio por la vida, bastante recompensa es el no morir o salir estropeado en un accidente de tránsito. Viendo el “afecto” que muchos jóvenes han cobrado por el alcohol, llámese cerveza y otras bebidas blancas “aceleradas” con ciertos aditivos que se expenden sin criterio alguno, no veo cómo podrán ser estimulados con vales para gaseosas o entradas gratuitas para cualquier evento. En mis tiempos de trapisondas, vaya terminología arcaica la que utilizo, acostumbraba a escanciar una noble medida de whisky evitando las coloridas mezclas que solían ser desastrosas por las consecuencias de una tremenda resaca. Recuerdo haber pasado el límite un sábado cuando, en posesión del auto de mi padre, terminé haciendo escala en un bar de Isidro para depurar el malestar de dos Tom Collins y no recuerdo cuántos Séptimo Regimiento. Tuve que bajar no menos de medio litro de café, y un poco de sentido común, porque no acertaba a poner la primera para el regreso.

El premiar o recompensar comportamientos que se estiman normales, como el de conducir sobrio, además de una redundancia poco efectiva no traerá solución alguna para evitar tanta gratuidad ante la muerte. En este aspecto es necesario puntualizar en programas y campañas que adviertan los riesgos por el desmedido exceso de bebidas alcohólicas porque además de los accidentes de tránsito son cada vez más frecuentes las violentas grescas entre patotas que pugnan por el dominio territorial en muchas zonas del conurbano.

El alcohol, al volante, mata. Cualquier retribución, por ser responsable, no es más que la vida misma.

3 de junio de 2008

Una de Alberto

En política todo tiene una explicación, todo vale. Y esta larga y costosa disputa del gobierno con el sector agropecuario no puede ser la excepción, eso está claro. Uno puede no entender un comino de macro economía, como de hecho tampoco lo entiende la mayoría de la dirigencia política, y mucho menos comprender la problemática e intereses del hombre de campo, sea éste un pequeño agricultor o un latifundista, pero el “chicaneo” es una habilidad reservada para unos pocos, nos guste o no, hay que reconocerlo. El cómo saldremos de este conflicto es una cuestión que nadie se explica, porque todos los días nos desayunaremos con un condimento más, con una nota más.

Y ya que hablamos de notas, el premio de hoy se lo lleva Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, quien en declaraciones radiales expresó que “ni la oposición ni el campo” le preocupan tanto como su hijo de 13 años quien, agobiado por las cosas que escriben de su padre, le reclama que renuncie al cargo porque “lo afecta mucho” o que cada vez que lee que podría renunciar “salta en una pata”. Es razonable, a qué chico le gusta que hablen mal de su padre? Pero el funcionario fue más allá, declarando que cuando se siente mal “es el momento que más canciones compone”, agregando que de chico cuando discutía con su padre se encerraba en su cuarto a tocar la guitarra como desahogo.

Ah, bueno… vaya conclusión. Habiendo tocado guitarra durante tantos años, cosa que aún hago por placer mundano, me permito sugerir al ministro y a los dirigentes rurales que intenten sentarse a la mesa de negociaciones y traten de afinar sus respectivos instrumentos antes de dar rienda suelta (o cuerda?...) al diálogo, guitarreando. Una cosa es segura, las retenciones seguirán firmes (o móviles...) y la gente del campo seguirá en las rutas, pero que la vamos a pasar bomba… no les quepa ninguna duda. Voto a Pat Metheny.

21 de mayo de 2008

Breves del corazón

En la provincia de Chaco, junto al Gobernador Jorge Capitanich, durante la inauguración de una fábrica textil, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner destacó en su discurso que impulsa una política destinada a "cambiarle la vida a todos los argentinos", pidiendo a todos que le ayuden a convencer a "los que todavía no creen y dudan" que éste es el camino que transita.

En el acto inaugural de la textil Santana, de capitales brasileños, en el Parque Industrial cercano a Resistencia, la capital de la provincia, la Presidenta destacó de "emblemática y testimonial" la creación de la planta más moderna para la producción de telas denim para jeans, definiendo la capacidad de Capitanich como joven gobernador comprometido con el proyecto político iniciado en 2003. Dirigiéndose a los presentes solicitó que le ayuden a "ablandar el corazón de los que tienen todo y no entienden que es necesario mejorar la distribución del ingreso", renovando votos para que no predominen "los agravios y descalificaciones" porque ése no es el camino.

Vamos a ver..., que yo no dudo ni descreo de que este sea un buen camino, pero estoy muy tranquilo con mi modo de vida, convencido de que con mi trabajo y lo que tengo no perjudico a nadie. Todo lo contrario, si hasta contribuyo con mis impuestos y no debo nada, razón por la que creo estar ayudando bastante a mejorar la redistribución de los ingresos de muchos que esperan tener más. Ahora bien, si de algo sirve el mensaje, para que nos cambie la vida, espero que otros se hagan eco del mismo a ver si de una buena vez puedo comprarme un Audi R8 para ir despuntando el vicio.

Y así vamos profundizando el cambio...

19 de mayo de 2008

Si bebió...

No entiendo muy bien por qué algunos conductores se ofuscan tanto con el procedimiento utilizado para el control de alcoholemia en el tránsito. Recordemos que en los primeros operativos hubo infractores que, en un estado de ebriedad vergonzoso, juraban hasta por su madre que no habían ingerido bebida alcohólica alguna. Una situación que ciertos casos era para descostillarse de la risa, porque uno de ellos, que seguramente se había tomado hasta la nafta del tanque, ni siquiera podía rematar con éxito las frases ante las preguntas de un cronista de la TV mientras procuraba afirmarse contra el auto y no dar de nalgas en el pavimento. Ya hemos hablado aquí de lo hilarante que puede ser la conducta de un beodo en una boda, que nunca falte por favor, pero en esto del tránsito la cosa es diferente porque el tipo sale a morir o a matar si bien se quiere.

Desde que las autoridades de los distintos municipios han puesto en práctica los operativos y regularizado las penas correspondientes, la cosa no cambió demasiado. Es más, parece haber empeorado toda vez que los accidentes protagonizados por individuos alcoholizados son cada vez más asiduos. Una de dos, o los puntos de control no bastan o simplemente carecen de efectividad. Mientras tanto, se han puesto en marcha otras chicanas, tales como llevar dispositivos personales para que uno mismo pueda medir su propio estado y de esa manera esperar el tiempo suficiente para que los vapores etílicos se disipen, evitando así pasar por el bochorno de una eventual aparición frente a las cámaras de los noticieros. Otro tema es la increíble ingenuidad de las autoridades, cuando la mayoría de los cultores de Baco y otras yerbas, conoce perfectamente dónde se encuentran y cómo están operando los puntos de control. Es evidente que la campaña de información sobre este tema tambalea tanto como los borrachos del volante.

Yo recuerdo que en mis primeros escarceos, mayormente con auto de prestado y aún habiendo bebido alguna que otra cosilla, iba muy conciente de lo que hacía y no creo haber superado el nivel de alcoholemia que hoy se permite. En honor a la verdad creo que tomábamos lo suficiente para sentirnos bien, algo que hoy se da justamente por la contraria, porque la mayoría de los jóvenes toma mal y mezcla peor, solo basta verlos para concluir en que eso de que “pega bien” tiene más de sadomasoquismo que de placentero, un fenómeno social que va más allá del sentido del título.

Lo cierto es que no inicié el post para censurar esta conducta sino porque, considerando la relevancia que tiene en casi todo lo que hacemos, hasta los más cuidadosos tendríamos que cambiar algunas costumbres. Días atrás, cenando con Leah en un conocido bistró de Puerto Madero, reparé en que la botella de pinot noir de la que estábamos dando cuenta terciaba a su fin, por no hablar del trago de bienvenida compuesto por ignotos efluvios disimulados en el verde flúo de la copa. Claro que hubiera sido más placentero disfrutar el show caribeño con lo que restaba del vino en vez de forzar varios pocillos de café acompañados con cascaritas de naranja acarameladas, pero no estaba dispuesto a dejar el coche bajo tierra y mucho menos exponerme a un control de alcoholemia a manos de la Prefectura Nacional aún pudiendo superarlo.

La reflexión viene a cuento porque en la ciudad de Mar del Plata hay un matrimonio que hace dos días permanece dentro de su 4 x 4 en una playa de la Dirección de Tránsito de la Municipalidad de Gral. Pueyrredón. Habiendo comprobado que el conductor excedía el límite de ingesta alcohólica, las autoridades procedieron al secuestro del vehículo cuando su propietario se negó a pagar la multa correspondiente. La nota que acabo de leer indica que la pareja permanece apertrechada en el vehículo, dejando el sitio solo para ir a comer o realizar algún que otro trámite personal. Cabe señalar que, en sintonía con el contraventor, los comentarios de los lectores se inclinan mayormente por denunciar que el procedimiento resulta inconstitucional.

Como en la Argentina estamos acostumbrados a no cumplir la ley, mientras que aquéllos que tienen la responsabilidad de hacerlo cometen toda clase de tropelías, podríamos recomendar que si Ud. bebe, no conduzca; si conduce, no beba; y si bebió… persista, no pague y no deje su vehículo. Y así, no hay procedimiento que valga.

8 de mayo de 2008

Se vende...

Da_fog ... ciudad capital en buen estado, recientemente ahumada y próximamente cubierta de cenizas. Excelente ubicación, vista privilegiada al estuario del Río de la Plata, terminal portuaria, aeropuerto metropolitano, magníficas áreas verdes y accesos viales a todo el interior de la República Argentina.

Se aceptan dólares y/o euros, únicamente. Revendedores abstenerse. Metrópoli óptima para turismo de aventura, puntualmente en ocasiones de marchas, festejos, eventos religiosos masivos, manifestaciones, etc.. Ideal para estudiantes extranjeros e inversores interesados en industria agropecuaria y multimedios.

Interesados solicitar turno de visitas a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Horario de atención, durante las 24 horas.

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